Sí pero no
Aléguele a Galo
Esta semana se ha generado mucha polémica en torno a la última medida tomada por la Alcaldía de Medellín en torno a la movilidad. A partir del 4 de agosto el pico y placa para vehículos particulares pasará del horario que maneja actualmente (6:30 a 8:30am y 5:30 a 7:30pm) a ser aplicado de seis de la mañana a ocho de la noche, es decir, se restringe la circulación prácticamente durante todo el día de acuerdo con el número en que termine la placa del carro. Naturalmente, ha habido de todo: los que se mueven en carro han salido a protestar y algunos hasta están pidiendo la cabeza del alcalde, mientras que los ambientalistas aplauden a rabiar y tildan a quienes tienen carro hasta de asesinos. Esta polarización respecto a dos temas tan sensibles como la movilidad y la contaminación ambiental no permite un análisis racional de la situación. Tanto quienes apoyan la medida como quienes se oponen tienen algo de razón pero sus gritos no permiten que haya una discusión que lleve a consensos.
En primer lugar, tienen razón quienes defienden la decisión del alcalde en decir que se debe priorizar en la ciudad el transporte público sobre el particular. En la ciudad hay solamente un carro por cada quince habitantes, una cifra bastante pequeña comparada con otros países. A pesar de esto las calles siempre están congestionadas y por la topografía de Medellín es muy difícil y muy costoso ampliarlas o construir nuevas vías. Invertir grandes sumas de dinero en infraestructura vial puede verse como injusto puesto que este dinero beneficiaría a una pequeña parte de la población, que por lo demás es la población con mejor situación económica. Además, con los precios de la gasolina y los costos ambientales que genera el uso del automóvil es necesario encontrar nuevas alternativas
Sin embargo, todo esto tiene sus matices. Como dicen quienes se oponen a la medida, en Medellín el transporte público no es eficiente y de hecho gran parte de la congestión y de la contaminación se debe a los buses. El metro presta un gran servicio pero no a todos nos sirve y las rutas integradas tienen muy poco cubrimiento. La ciudad no está preparada para recibir de golpe a una gran cantidad de gente que tendrá que usar otro medio de transporte un día a la semana. Fuera de eso la clase media será quien sentirá de verdad el golpe puesto que los más ricos ya tienen dos y tres carros por lo que no se ven afectados. Asímismo, muchos dependen del carro particular para vivir, como quienes se dedican a las ventas y deben llevar mercancía a todas partes. El argumento de los precios de la gasolina no tiene razón de ser ya que cada quien verá cómo gasta su dinero, el precio no subirá o bajará por esta medida. Fuera de eso se incentivará el uso de las motos que ya suficiente caos han creado. El argumento de la infraestructura es parcialmente cierto: Todos utilizamos las vías de la ciudad, sea en bus, en carro, en taxi o en moto y todo dueño de carro, moto, bus o taxi paga impuestos por su uso. Además, una buena infraestructura vial es clave para los negocios.
Como ven, es una discusión con muchas variables, que afecta a muchos sectores y en la que se debe ser muy racional y no alinearse ciegamente con uno de los bandos. Luego de analizar los puntos a favor y en contra, pienso que el pico y placa durante todo el día es conveniente para la ciudad. Sin embargo, mientras no haya un transporte público rápido y eficiente no tiene sentido implementar una medida tan drástica y que afecta a más gente de lo que uno piensa. No queda sino esperar para ver si de verdad disminuyen la congestión y la contaminación o si se trató solamente de un paño de agua tibia.
En primer lugar, tienen razón quienes defienden la decisión del alcalde en decir que se debe priorizar en la ciudad el transporte público sobre el particular. En la ciudad hay solamente un carro por cada quince habitantes, una cifra bastante pequeña comparada con otros países. A pesar de esto las calles siempre están congestionadas y por la topografía de Medellín es muy difícil y muy costoso ampliarlas o construir nuevas vías. Invertir grandes sumas de dinero en infraestructura vial puede verse como injusto puesto que este dinero beneficiaría a una pequeña parte de la población, que por lo demás es la población con mejor situación económica. Además, con los precios de la gasolina y los costos ambientales que genera el uso del automóvil es necesario encontrar nuevas alternativas
Sin embargo, todo esto tiene sus matices. Como dicen quienes se oponen a la medida, en Medellín el transporte público no es eficiente y de hecho gran parte de la congestión y de la contaminación se debe a los buses. El metro presta un gran servicio pero no a todos nos sirve y las rutas integradas tienen muy poco cubrimiento. La ciudad no está preparada para recibir de golpe a una gran cantidad de gente que tendrá que usar otro medio de transporte un día a la semana. Fuera de eso la clase media será quien sentirá de verdad el golpe puesto que los más ricos ya tienen dos y tres carros por lo que no se ven afectados. Asímismo, muchos dependen del carro particular para vivir, como quienes se dedican a las ventas y deben llevar mercancía a todas partes. El argumento de los precios de la gasolina no tiene razón de ser ya que cada quien verá cómo gasta su dinero, el precio no subirá o bajará por esta medida. Fuera de eso se incentivará el uso de las motos que ya suficiente caos han creado. El argumento de la infraestructura es parcialmente cierto: Todos utilizamos las vías de la ciudad, sea en bus, en carro, en taxi o en moto y todo dueño de carro, moto, bus o taxi paga impuestos por su uso. Además, una buena infraestructura vial es clave para los negocios.
Como ven, es una discusión con muchas variables, que afecta a muchos sectores y en la que se debe ser muy racional y no alinearse ciegamente con uno de los bandos. Luego de analizar los puntos a favor y en contra, pienso que el pico y placa durante todo el día es conveniente para la ciudad. Sin embargo, mientras no haya un transporte público rápido y eficiente no tiene sentido implementar una medida tan drástica y que afecta a más gente de lo que uno piensa. No queda sino esperar para ver si de verdad disminuyen la congestión y la contaminación o si se trató solamente de un paño de agua tibia.
Etiquetas: Medellín, medio ambiente, Movilidad






