29 de agosto de 2008
10:53 p. m.

21 Indignados

Música para seudointelectuales

Aléguele a Octav
En este blog como ya bien sabrán, siempre nos ha interesado comprender el comportamiento de la gente "culta" (seudointelectuales) y hemos publicado una serie de posts dedicados a analizar algunos de los pilares de su doctrina (sí, sospechamos que son una secta) partiendo del siguiente principio fundamental, el cual aplica especialmente para países de Latinoamerica: "la calidad de cualquier cosa es directamente proporcional a la distancia geográfica de su creación con respecto al punto de referencia...y a Estados Unidos". Es una especie de extraña triangulación que no entraremos a analizar ahora para no quedarnos en tecnicismos.

La música es uno de los pilares importantes para crear cierto sentido de superioridad ante los mortales. A mi personalmente siempre me ha llamado la atención el eterno dilema entre los gustos musicales de la gente "culta" comparada con el resto de la humanidad, entre la música clásica y la música popular. ¿Qué criterios definen que es bueno y qué es malo? ¿la complejidad? más que una demostración de habilidad me parece una pelea de egos. ¿La estética? no veo quién podría dar la ultima palabra en este aspecto. ¿Su influencia sobre las personas? acá ya tenemos un perdedor. Claro, la mayoría de las personas que se consideran a si mismas cultas no van a reconocer que para ellas una ópera de tres horas es un ladrillo y por el contrario se les verá muy orgullosos mirando de reojo a su alrededor mientras se sueñan con un aguardientico y un vallenatico.

Lo mismo de siempre. Hay para todos los gustos y el que cada cual escuche lo que mas le parezca no lo hace mejor o peor persona...pero en este blog estamos tratando de enseñar a la gente cómo ser "mejor" persona...así que hay que empezar por la negación del entorno social (les recuerdo, la doctrina) vamos con unos consejitos:

- Hay que ir, hacerse ver en un concierto de ópera para lo que hay que estar muy pendiente de las fechas porque son escasos (no importa que deje a los que si les guste la ópera sin boleta).
- Si definitivamente no lo soporta, entonces la otra solución es la música de protesta latinoamericana pero hay que reconocer que es un poco low profile (con acento inglés), o tal vez rock inglés o argentino donde el vocalista no canta sino que habla.
- Para los que quieren hacer música culta y no tienen idea de cómo hacerlo, pueden recurrir a la música experimental. Grabe el sonido de la lavadora, el microondas, la nevera y el ascensor de su edificio u oficina. Mézclelos a su antojo y diga que está explorando los sentidos del oyente.
- Todo el mundo sabe quienes son Mozart y Beethoven, ya perdieron la gracia. Péguese de compositores de la antigua Cortina de Hierro con nombres impronunciables.
- Escuche música de países que nadie conozca. No importa que sean la versión de ese país del reggaetón, sus conocidos solamente verán que este tipo "sabe de música".

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13 de agosto de 2008
10:53 a. m.

21 Indignados

El deporte no tiene la culpa

Aléguele a Galo
Estas dos semanas en todo el mundo no se habla de algo diferente a los Juegos Olímpicos que se celebran en Beijing. Durante este lapso de tiempo todos nos creemos expertos en todos los deportes, incluidos esgrima y lucha grecorromana (y más si tenemos un blog). Pero más allá de lo deportivo mucha gente toma partido por uno u otro deportista u equipo basado no en sus habilidades sino en cuestiones políticas, actitud que de mi parte considero ridícula pues se supone que los juegos buscan unir a los pueblos. Lastimosamente los pueblos terminan uniéndose unos contra otros la mayoría de las veces.

Algunos dirán que soy muy ingenuo que no sé nada de geopolítica y que no hay nada más politizado que los Olímpicos. En esto último tienen razón. Desde la escogencia de la sede hay un conflicto de intereses políticos y económicos, cada gobernante ve en la medallería una forma de mostrarle al mundo su poderío o de mostrarle a sus ciudadanos su gestión y la hegemonía en dicha tabla es considerado un reflejo de su hegemonía como estado. Desde los boicots a la llama olímpica por la situación en el Tibet se vio la trama política de estos juegos y en ocasiones anteriores han ocurrido hechos que marcan el trasfondo de estos. Pero precisamente cuando la gente se deja llevar por esos factores y se olvida de lo deportivo es cuando esa gente le hace juego a los intereses políticos que hay detrás de los juegos. Quienes debemos despolitizar los juegos somos nosotros no los líderes mundiales. Ellos nunca lo harán.

Si usted está en contra de la invasión norteamericana a Irak recuerde que Michael Phelps no tiene nada que ver con eso. Si usted está en contra de las políticas del estado chino contra la libertad de expresión y de la opresión en el Tibet no tiene por qué desconocer el talento de las gimnastas chinas. Lo mismo se puede decir de los deportistas de Rusia, Cuba, Alemania, Reino Unido, Francia, España y de todos los países que participan en estos juegos. Ah y hasta donde yo sé no se han encontrado nexos de deportistas ecuatorianos o venezolanos con las FARC en el computador de Reyes.

Post Scriptum: Todavía más patético me parece el hecho de regionalizar los triunfos colombianos en los olímpicos. El peor caso es el del coleccionista de datos quien dividió las medallas que ha obtenido el país por regiones e hizo énfasis en que ningún deportista cundinamarqués ha obtenido alguna. Como bien lo dijo Patton, en la tabla de medallería no aparece ni Valle, ni Antioquia, ni Bogotá, ni Atlántico. Dejemos de pelear por estupideces regionalistas.

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