19 de mayo de 2008
11:18 p.m.

Contratación astral

Aléguele a Galo
Ante el regreso de El Espectador como diario, los señores de El Tiempo tenían que buscar a alguien para contrarrestar la competencia que les llegó. Lo ideal sería pensar en alguien que pudiera guiar a los lectores, hacerlos ver lo que ellos no habían visto y tener un alto grado de certeza al hacer predicciones. Lastimosamente, creyeron encontrar eso en Mauricio Puerta. Así es, el mismo que predijo que Horacio Serpa sería presidente de la República. El mismo que sigue lucrándose de aquél horrendo negocio conocido como astrología. Pero vamos a la entrevista de presentación de la nueva estrella de El Tiempo.

Inicialmente habla de hacer de sus cartas astrales una guía de orientación. Ahí en la parte más sensata de la entrevista dice que ni los cuarzos ni los ungüentos hacen algo por uno. Debería extenderlo a la posición de los astros en el momento de la gestación.

Luego el entrevistador le pide un adelanto, dice que Marte está en Leo y que los de ese signo deben moverse junto a los de Aries y Sagitario. O sea que solamente 3/12=1/4 deben moverse porque así lo dicen las estrellas, el resto que se quede tranquilito donde está hasta que Marte llegue a su signo. Puerta busca sustentar su teoría en la belicosidad de Chávez, de donde concluimos que Marte ha estado en Leo durante los últimos 16 años como mínimo. Que tiemblen Newton y Kepler, la mecánica celeste es una farsa, la verdadera ciencia es la astrología.

Después de esto habla de la carta astral de Colombia, y dice que por ser el año de Capricornio es muy buen año para que liberen a Ingrid Betancourt. Bonita excusa le acaban de dar a las FARC, ahora a cada secuestrado le toca esperar a que sea el año de su signo para que lo liberen.

La entrevista sigue hablando de su vida personal, no me detendré en eso. Después sigue lo peor de todo: Mauricio Puerta revela que ha venido asesorando durante años a los políticos de nuestro país. Ahí tenemos los resultados de haber dejado los destinos del país a lo que diga alguien basado en una seudociencia.

Finaliza la entrevista diciendo que la carta astral depende del astrólogo, comprobando así su nula veracidad. Qué tal que la efectividad de una medicina dependiera del médico que la recetó o que la aceleración con la que cae un cuerpo debido a la gravedad dependiera del físico. Con esa respuesta queda en evidencia el grado de certeza que tiene la astrología. Si a pesar de esto cree en la astrología le recomiendo que lea estas preguntas. Si todavía sigue creyendo, eso explica por qué El Tiempo tiene a Puerta escribiendo para ellos.

5 Comments:

Desde siempre se aprovechan de la necesidad del ser humano de conocer su futuro, pero jamás admiten en público que lo suyo es un cuento infantil de imposible digestión.
Yo escribía horóscopos en una revista y era todo mentira, simplemente conocía a muchos lectores y claro, "adivinaba" sin que ellos me conocieran.
Parece que El Tiempo sigue teniendo desaciertos, para nada acertó esta vez con este "Genio Astral". Me gustó que lo hubieras escrito en tu blog, con mirada objetiva, analítica y crítica.

Besitos para los tres (ya sabes para Otavio y... Carajetas)

  At 10:33 p.m. Blogger Galo said:

Carlos Martínez
Tu ejemplo es una prueba más de la falsedad que hay en los horóscopos. Lo peor es que el negocio sigue. Saludos.

Lully
La verdad es que mientras los Santos sigan con la mitad del periódico tengo muy pocas esperanzas de ver mejoras significativas en la calidad del periódico. Gracias por el halago. jajaja, Otavio.Un abrazo.

  At 9:34 p.m. Blogger carovl said:

A mi me encanta el horóscopo... Me encanta ver cómo la gente invierte una millonada tras otra enriqueciendo a esa gente, mientras a media cuadra hay gente muriendo de hambre... PA-TE-TI-CO!!! pufff Es que El Tiempo si no respeta... ahi si vale el apodo que le han acuñado LeMiento... Pfffff jajajajajajaja

  At 8:53 p.m. Blogger Galo said:

carovl
Lo peor es que mucha gente gasta en horóscopos esperando saber cómo enriquecerse. De El Tiempo ya no espero nada, decepción tras decepción. Saludos.